El desierto de Tabernas volverá a hacer de otro planeta. El 1 de octubre, la ESA, Airbus y varios socios europeos probarán allí a Charlie, un prototipo de rover marciano de seis ruedas concebido para ensayar tecnologías y operaciones destinadas a la misión ExoMars Rosalind Franklin.
El vehículo no será dirigido desde el borde del desierto, sino desde el Centro de Control de Operaciones del Rover, en Turín, mediante un enlace por satélite. El ensayo permitirá comprobar hasta qué punto puede desenvolverse de manera autónoma por un terreno que reproduce algunas de las dificultades de una misión real.
También se simularán operaciones científicas: desplazamientos, elección de objetivos y tareas relacionadas con la búsqueda de indicios de vida pasada o presente, el objetivo central de Rosalind Franklin cuando llegue a Marte, previsiblemente en 2030.
Tabernas se convierte así, por unos días, en un Marte de ensayo. Antes de enviar una máquina a otro mundo conviene averiguar en la Tierra cuánto puede hacer por sí sola cuando la distancia impide conducirla como un vehículo convencional.